Cómo se clasifica el oro según sus Kilates

El oro como fuente de historia y euforia

Todo lo que se relacione con riqueza parece que tiene vínculos con ese metal llamado oro. Él es parte de nuestra civilización, y tiene más historias que los grandes reyes que han marcado épocas. En todos los antecedentes históricos está el oro. Incluyendo la Sagrada Biblia, donde se relatan pasajes que exaltan este material casi indestructible por su belleza y esplendor. Este puede lograr que las personas casi enloquezcan cuando es hallado un filón y comienza “la fiebre del oro” que se expande como pólvora. Así ha sido, donde se encuentra este metal precioso hay revuelo.

Una historia de tantas que tiene el oro

Existen muchas historias, cuentos, poesía y todo un sinfín de producciones literarias donde el oro es actor principal. Es el caso del famoso relato del rey Midas que llevado por la codicia le pidió a Dionisio que le diera el poder de convertir todo lo que tocara en este anhelado metal. Pues la avaricia lo segaba, todo iba bien hasta que quiso comer y también los alimentos se solidificaban como piezas de amarillo brillante. Ese tipo de cosas que hablan de uno de los 7 pecados capitales, la avaricia, se relacionan con lo que venimos diciendo.

Los kilates y como se reconocen

clasificación del oro según quilates

 Con el fin de reconocer el tipo de oro que estás adquiriendo, se recomienda buscar los sellos de certificación en la pieza los cuales tienen un número seguido de la letra K (ejemplo 24K), que te informa la pureza de tal pieza.  Si es   18K es que está certificado como de 18 kilates. Es bueno decirte que ese número indica cual porcentaje tiene cada joya de oro puro. Comenzando por 24K como la máxima en este sentido que generalmente es muy amarillo y muy suave. Lo que se  estila en nuestros días es clasificar el oro en kilates o en milésimas. Aunque aún se escucha en el medio joyero hablar de oro bajo cuando este está  por debajo de los 18 kilates. 

Aquí les presentamos las diferentes maneras de denominar este metal precioso que gusta tanto alrededor del mundo:

-24 kilates: también llamado oro puro es poco utilizado en la joyería por el simple hecho de ser de poca consistencia para trabajarlo. Su pureza ronda el 99,9%. Sus características principales es que son suave, brillante y muy maleable, siempre amarillo. No se recomienda para prendas como anillos por su condición de tendencia a rasgarse o abollarse. En la alta joyería se producen artículos de 24K, sobre todo en aretes o zarcillos u otras piezas que no ameriten tanto uso. Este tipo de oro se ve más en lingotes o en monedas de colección.

-18 kilates (18K): este es muy utilizado para joyería. Con colores más sutiles que el puro. Contiene un 75% de oro puro y es el preferido de los orfebres. Estando compuesto por 18 partes de oro y 6 partes de otro material como el cobre o la plata. Además es el más utilizado en España, Francia e Italia por su durabilidad y belleza. Este requiere de cierto cuidado pues tiende a erosionarse más que los de 14K. Sin embargo, se recomienda a personas que deseen tener en su poder una importante cándida de oro en sus piezas.

-14 kilates (14 K): este es menos puro que el 18K, también llamado oro de segunda. Es más resistente que el 24 k y 18K. El cual cuenta con una aleación de 58% y con el restante 42% de otros metales. Es adecuado para los roces y desgastes de la vida diaria y su costo es menor  que los antes mencionados. Son los más solicitados para anillos de boda. Pasan a ser una opción indescartable a la hora de buscar durabilidad, buen precio y presencia.

-10 kilates (10K): siendo una de las presentaciones más bajas en cantidad de oro, solamente 10 partes de 24. Se nota  generalmente más pálido y con una tendencia más acentuada a empañarse que los de mayor cantidad del metal precioso requieren de mayor cuidado en ese aspecto. Es una alternativa para economizar, pues es mucho más barato y luce muy bien. Sigue siendo una buena adquisición para una infinidad de prendas y joyas.

-Existen otras composiciones como los 12K  y los 9 K que se ven un poco menos en el mercado de la joyería. Sin embargo, se pueden conseguir. Es bueno decirte que hay una variedad de metales que pueden acompañar al oro en sus diferentes aleaciones. Como el cobre, la plata, el platino, el paladio entre otros. Cada joyero tiene sus combinaciones propias. Lo que sí es seguro es que es un mundo muy interesante y lleno de arte.

Un gran acompañante para tus piezas de lujo

En lo referido a esas joyas que creas o que comercializas, ellas requieren de un estuche o caja que esté a su nivel de excelencia. Por lo que te aconsejamos, tengas presente quien te  diseñará fabricará e imprimirá ese envoltorio como imprenta de primera. Donde sobresalga el esplendor de tus joyas y en el cual se visualice los elementos de tu marca o tu casa de joyería. Eso es vital. Pues es bien sabido que, lo que atrae a un cliente es el packaging que contiene ese preciado bien.

Más sobre el packaging y el oro

Sigue la línea de sentido estético y estilo propio con tus cajitas o estuches de gran clase. Busca a los que saben y dominan ese arte gráfico. Recuerda que tus joyas son integrales y forman parte de un gran todo. Estás delante del metal con más renombre del mundo y eso lo hace merecedor de lo mejor. Por otro lado te felicitamos por estar en el universo del oro y su fascinante presencia. No todos tenemos la oportunidad de laborar con tan distinguido bien. 

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